| No nos cabe la más mínima
duda de que, a pesar de cuanto digan nuestros gobernantes, la Doctrina
de la Seguridad Nacional sigue plenamente vigente, ahora aplicada
por EEUU a nivel planetario; sólo se le han hecho algunas
actualizaciones “cosméticas” para adaptarla a
la nueva situación internacional que se vive desde poco antes
de comenzar el siglo XXI.
La “Estrategia para la Seguridad Nacional de
Estados Unidos” enviada por el Presidente George W Bush al
Congreso de su país en setiembre de 2002, muestra sin eufemismos,
la forma en que ese gobierno piensa materializar en los hechos,
su categoría de máxima potencia militar, económica
y financiera del mundo actual..
Divide al mundo en dos grandes grupos de países:
los que tienen el monopolio del bien (en primer lugar EEUU) y quienes
practican el mal. Es la perfecta interpretación de la doctrina
maniquea sobre el bien y el mal.
“Se está con nosotros” (faltaría
agregar “incondicionalmente”) o se está con los
terroristas”
Afirmó el Presidente Bush.
En su mensaje al Congreso manifestó su decisión
de mantener la preeminencia de los intereses nacionales de EEUU,
recurriendo a toda forma de presión contra quien intente
interponerse en su camino: diplomáticas, financieras, económicas
y aún con ataques militares sin restricciones; si es posible,
por resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas,
pero, de no existir tal resolución, el ataque se hará
igual por decisión unilateral de EEUU, (tal como ocurrió
en Irak).
Los objetivos de la política exterior de EEUU
hacia Latino América son:
- Apoyo irrestricto a la democracia representativa,
(por ser la que más fácil pueden manejar con sobornos,
amenazas y otros métodos mafiosos).
- Libre circulación de capitales y mercancías
(no de personas), con estados nacionales de limitados poderes y
con prohibición de interferir o competir con la actividad
privada, (principio básico del NAFTA y de los otros tratados
de libre comercio)..
- Mantener el orden en el interior de cada país,
incluso si fuera necesario con las fuerzas combinadas de varios
países.
Recordemos que los organismos que le dieron vida
a la Doctrina de la Seguridad Nacional fueron:
Junta Interamericana de Defensa (JID), (creada en
1942).
Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca
(TIAR) (l947).
Organización de Estados Americanos (OEA) (1948).
Programas de Ayuda Militar (PAM) (1951).
Ejercicios Combinados entre fuerzas militares de
EEUU y de países de Latino Americano, (desde fines de la
Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad).
Doctrina Militar de Guerra Antisubversiva o Contrarrevolucionaria
(desarrollada por Francia para sus guerras coloniales en Indochina
y Argelia)
Reuniones de Jefes de Ejércitos, Marinas
y Fuerzas Aéreas, (desde l960.en adelante, de ellas surgió
el “Operativo Cóndor” para el intercambio de
prisioneros y de sicarios entre los servicios de inteligencia de
diferentes países sin intervención de la Justicia
ni de las Cancillerías).
En la Cumbre de jefes de Estados Americanos realizada
en Miami en 1994, se dispuso la convocatoria periódica de
“Reuniones de Ministros de Defensa”, con la misión
de fijar las políticas continentales sobre el tema.
En la primera de tales reuniones, realizada en Williamsburg
(EE.UU.) el 25 y 26 de julio de 1995, se creó como se órgano
de trabajo el “Consejo de Seguridad Hemisférico”;
se dio por finalizada la Doctrina de la Seguridad Nacional y se
la reemplazó por el “Sistema Interamericano de Defensa”
(SIAD).
Como vemos, siguen existiendo todos los organismos
militares que le dieron vida a la citada perversa doctrina, aunque
les limita sus funciones al campo estrictamente militar y coloca
por encima de todos ellos al mencionado Consejo de Seguridad Hemisférica.
Deja así la tarea rectora en manos de civiles
formados en su gran mayoría en el “Centro de Estudios
Hemisféricos de Defensa” integrado a la Nacional Defense
University de los EE.UU., especializándolos en asuntos de
defensa y militares. Los egresados ya sobrepasan ampliamente el
millar y algunos de ellos ocupan actualmente altos cargos en los
gobiernos de Latinoamérica.
Saquemos una primera conclusión de lo dicho
hasta aquí: El Presidente Bush fijó claramente su
intención de establecer a nivel planetario un terrorismo
de estado similar al aplicado internamente en cada uno de nuestros
países, por las dictaduras militares que nos asolaron en
las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado.
Incluye desapariciones de personas, torturas, asesinatos, secuestros,
extorsiones, latrocinio, cárceles clandestinas (como Guantánamo)
y similares acciones mafiosas.
Recalcamos que la diferencia principal con respecto
a la doctrina anterior estriba en que el enemigo ya no es más
el “movimiento comunista internacional”, reemplazado
ahora por el “terrorismo internacional y el narcotráfico”.
Las misiones de las fuerzas armadas de Latinoamérica
y el Caribe fueron actualizadas con tareas netamente represivas:
A.- Contra la propia población en caso en
que los estallidos sociales superen la capacidad represiva de las
fuerzas policiales y de seguridad.
B.- Contra rebeliones de campesinos que quieren ser
dueños de las tierras que trabajan y se niegan a seguir viviendo
en la más absoluta miseria; a este accionar le asignaron
el pomposo nombre “lucha contra el narcotráfico.
C.- Contra los países de Tercer Mundo que
por razones económicas, religiosas. culturales o las que
sean, no aceptan el “nuevo orden mundial” que pretende
imponer EE.UU.. Esta tarea tiene el no menos pomposo nombre de “Misiones
de Paz de las Naciones Unidas”.
Haremos algunas sintéticas consideraciones
sobre las Misiones de Paz de las Naciones Unidas:
Desde un punto de vista teórico estas Misiones
implican tareas honrosas y trascendentes: ¿qué puede
enaltecer más a un militar que contribuir a evitar las guerras
y permitir así que los pueblos disfruten del goce de la paz?.
Pero en la realidad –una vez más—los “nobles”
enunciados, sólo sirven para encubrir las maniobras reales
que realiza el imperialismo para mantener dominado al Tercer Mundo.
El ex Ministro de Defensa argentino Dr. Oscar Camillon,
cuando aún era representante de las Naciones Unidas para
la paz en Chipre, en reportaje al diario “La Nación”
de Buenos Aires (12 mar 1993), explicó en inglés que
hay tres tipos de operaciones: “peace keeping, peace making
and peace enforcement”, conceptos que se traducen por cuidar
la paz, hacer la paz e imponer la paz los que podrían explicarse
de la siguiente manera:
Cuidar la paz: cuando dos bandos en pugna se ponen
de acuerdo, las Naciones Unidas interponen fuerzas entre ellos para
evitar nuevos enfrentamientos, por ejemplo Chipre donde están
separados los griegos de los turcos.
Hacer la paz: es ayudar a los países o bandos
enfrentados a encontrar una solución aceptable para ambos
y luego hacerla respetar, por ejemplo lo que EEUU infructuosamente
está tratando de hacer en Medio Oriente buscando la paz entre
Israel y Palestina.
Imponer la paz: es la invasión lisa y llana
de un país para imponerle un gobierno o modelos políticos,
sociales, económicos, religiosos, culturales, etc. que más
convengan a los intereses del poder hegemónico, como está
ocurriendo actualmente en Irak sin resultados favorables.
Como vemos –salvo “imponer la paz”
que felizmente Argentina no está en condiciones de afrontar
por falta de personal y de medios—las otras misiones nada
tienen que ver con la actividad militar, son tareas diplomáticas
y policiales (control de personas y de vehículos, mantenimiento
del orden público y similares). En consecuencia, nunca podrán
ser una razón de peso para justificar la existencia de una
fuerza armada.
EL CERCO SE CIERRA -- LA APARICION DE LA CUARTA
FLOTA DE LOS EEUU
Las prevenciones represivas militares tendientes
a mantener a cualquier costo el perverso modelo socio económico
del mundo globalizado, se fueron complementando inicialmente con
las presiones de EEUU –ya exitosas con muchos países—para
el dictado de leyes “antiterroristas” en las que, con
una definición muy imprecisa del delito” terrorismo”
(como en su momento lo fue el de “movimiento comunista internacional”),
se va logrando que cualquier persona que intente un mejoramiento
real en el nivel de vida de las clases más sumergidas, pueda
ser fácilmente acusado de “terrorista” por incitar
la comisión de acciones colectivas o individuales que intenten
obligar al gobierno a adoptar resoluciones que no desea.
Se está logrando así la criminalización
de las luchas sociales, ya que sus actores podrán fácilmente
ser acusados de “terroristas” o de “financiar
el terrorismo”, tal como ocurrió en Latino América.durante
las dictaduras militares del siglo pasado, cuando cualquiera podía
ser acusado de ser comunista, con lo que, automáticamente,
era privado de todos sus derechos humanos, aún de los más
elementales.
También las previsiones específicamente
militares continuaron perfeccionándose y ya se cuenta con
el apoyo directo de la Marina Estadounidense para terminar con todos
los gobiernos que intenten materializar programas nacionalistas
antiimperialistas.
La presencia de Fidel Castro en Cuba, preocupó mucho a
EEUU y aún lo sigue haciendo, pero el limitado poder militar
de la isla y de los aliados que transitoriamente pudo conseguir
(Nicaragua y Granada), relativizaron su real peligro.
Los problemas derivados de las elecciones de gobiernos
populistas en Brasil (Lula da Silva), Ecuador (Lucio Gutierrez)
y Uruguay (Tabaré Vázquez) se solucionaron fácilmente
cuando los elegidos se olvidaron de sus plataformas electorales.
En la actualidad (mayo del año 2008) han aparecido
serios problemas para los intereses estadounidenses: gobiernos antiimperialistas
con posiciones similares a las cubanas en Venezuela, Bolivia, Ecuador
y Nicaragua; los interrogantes que despierta la elección
de Lugo en Paraguay; la imposibilidad colombiana de derrotar a los
paramilitares y a la guerrilla (FARC Y ELN) a pesar de la enorme
ayuda que le proporciona EEUU; las prevenciones del Fondo Monetario
Internacional y del Banco Mundial alertando que el hambre mundial
provocará (y ya lo está haciendo) serios estallidos
sociales en varios países del Tercer Mundo
Todo ello ha llevado a que las “luces de alarma”
hayan sido encendidas con su mayor potencia, ante lo cual, fiel
a su avasallante y atropellante bicentenaria política internacional,
no ha encontrado mejor solución que la de reactivar su IV
Flota de Guerra, de la que daremos alguna información obtenida
de los periódicos:
Esta Flota fue creada en l943 con la misión
de combatir a los submarinos alemanes en el Atlántico Norte,
siendo desactivada en 1950.
Volverá al servicio activo el 01 de julio
de 2008 para “combatir el terrorismo y actividades ilícitas
como el narcotráfico” y “para enviar un mensaje
a Venezuela y al resto de la región”, informó
el Pentágono, Actuará en el Caribe y América
Central y del Sur..
Su base de operaciones estará en Mayport en
el Norte de La Florida, y contará con un portaaviones nuclear,
barcos de superficie, submarinos, cientos de oficiales y suboficiales
y miles de soldados.
“Servirá para mandarle un mensaje a
toda la región y no sólo a Venezuela” dijo el
Contralmirante James Stevenson, Comandante de las Fuerzas Navales
del Comando Sur.
“Servirá para demostrar el compromiso
de EEUU con sus socios regionales entre los que se destaca Colombia
por su lucha contra las FARC y el narcotráfico”. (Comunicado
oficial del Pentágono).
“Interactuar con las Armadas de naciones aliadas
en operaciones de entrenamiento bilateral y multilateral y operaciones
contra el tráfico de armas o de drogas” (Comunicado
de la Armada de EEUU).
“Respaldo el establecimiento de una nueva flota
encabezada por un portaaviones nuclear para patrullar las aguas
del Caribe y América Latina para respaldar operaciones antiterroristas”
(Anuncio ante el Congreso de EEUU del Almirante James Stavridis,
Jefe del Comando Sur).
El esquema entonces ya se cerró:
l.- Las fuerzas armadas de nuestros países
ya tienen en claro sus misiones represivas y las formas en que deberán
cumplirlas.
2.- Las “leyes antiterroristas” ya han
sido sancionadas en muchos países y ya aparecerán
en los que faltan para poder así criminalizar las luchas
sociales y los intentos de lograr tener gobiernos nacionalistas
y antiimperialistas.
3.- Ya están designadas las fuerzas Armadas
de EEUU que participarán en esta nueva “cruzada”.
4.- Los “lugares clandestinos de detención”
(como Guantánamo) están funcionando. Los atentados,
asesinatos, secuestros, desaparición de personas, extorsiones
y similares que ejecutan la CIA y sus afines latino americanas seguirán,
tal como lo vienen haciendo desde hace décadas.
5.- La privacidad individual ya no se respeta por
“razones patrióticas”.
Sólo nos queda entonces anhelar que todo esto
termine en el más breve lapso posible con un reducido costo
social y material, al mismo tiempo que se nos ofrece una clara,
justa y concreta bandera por la cual luchar.
Buenos Aires, Mayo de 2008.
Coronel (R) Horacio P. Ballester
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