| Organismos de derechos humanos y de lucha contra la
represión policial (Correpi) denunciaron que “en el mayor
de los silencios” el Congreso argentino votó el pasado
31 de marzo pasado, dos leyes antiterroristas que significan la adhesión
argentina a los convenios internacionales en esta materia, exigidos
por Washington.
“No debimos permitir nunca que esto ocurriera” "Se
trata de dos leyes que tienen carácter internacional a las
cuáles Argentina, no solo adhiere, sino que ratifica, a través
del Congreso de la Nación. Estas leyes se refieren al Financiamiento
del Terrorismo y a la Convención Interamericana contra el
Terrorismo", dijo Patricia Walsh, diputada de Izquierda Unida.
Por su parte el diputado y escritor Miguel Bonasso, del pro oficialista
Partido de la Revolución Democrática(PRD) se había
opuesto en una larga exposición donde fundamentaba sus razones
ante lo que consideraba una “claudicación de la que
se van a arrepentir todos”, por parte de los legisladores.
Después todo fue silencio y a pesar de solicitudes y denuncias
de organismos humanitarios y sectores políticos de izquierda
las leyes pasaron sin levantar hojarasca.
Y esto vuelve a escena a raíz de varias movidas últimas
de Estados Unidos en la región, como es la presencia y actividades
de las tropas estadunidenses con absoluta inmunidad en Paraguay,
además de otros peligrosos signos en Argentina.
Un grupo antiterrorista de Estados Unidos comenzará a actuar
en los próximos días en el puerto de Buenos Aires
para vigilar que los contenedores embarcados hacia su país
no lleven materiales que pongan en riesgo la seguridad.
Esto fue confirmado por autoridades de la Administración
Fiscal de Ingresos Públicos ( AFIP) a la revista dominical
Perfil que se refirió a la presencia de cinco agentes de
la Customs and Border Protection (CBP) que llegarán en los
próximos días al país.
Aunque el acuerdo binacional habría sido firmado en abril
pasado, se remonta a viejos tiempos cuando gobernaba el ex presidente
Carlos Menem(1989-1999) y su ministro del Interior Carlos Corach
se había convertido en el mayor activista por la causa estadunidense
de lucha contra el terrorismo firmando “convenios de seguridad”,
muchos de los cuáles son desconocidos para la población.
A mediados de los años 90 Corach encabezaba en América
Latina las ofensivas estadunidenses destinadas a acordar paquetes
de medidas políticas y operativas más abiertas o secretas
para supuestamente erradicar el terrorismo y narcotráfico.
En 1995 durante una serie de reuniones en Washington con la CIA
y el FBI, Corach acordó con Samuel Banks , director de Aduanas
de Estados Unidos el proyecto de intervención y decomiso
de contenedores en los puertos locales. Esto es lo que se ha puesto
ahora en marcha.
Fue Corach uno de los más fuertes lobbystas de la CIA también
en el tema de la Triple Frontera(Argentina, Paraguay y Brasil),
donde se mencionaba (1995) la necesidad de “expulsar a los
asentamientos fundamentalistas” radicados allí, en
referencia a familias árabes que casi todo el siglo pasado
viviendo en Paraguay y que se dedican al comercio en la zona libre.
Tanto Estados Unidos como el Congreso Judío Mundial exigieron
un “mayor compromiso” de Argentina y sembraron argumentos,
sin prueba alguna, con la finalidad de poblar de servicios de inteligencia
el lugar y con el trazado de algún asentamiento militar en
esa zona estratégica, además muy rica en biodiversidad.
El arribo de estos comandos de vigilancia aduanera, que traerán
al país tecnología de última generación,
es observado con enorme preocupación por los organismos humanitarios.
También estos levantaron la voz ante un proyecto de diputados
del Partido Justicialista para permitir al gobierno derribar aviones
que puedan llevar incluso pasajeros y que entren al territorio sin
identificarse. En ese caso el presidente designaría un funcionario
que estaría encargado de dar la orden en minutos, sin necesidad
de comunicarlo al gobierno. Dado los antecedentes en la región
esto es otro proyecto muy grave y fue instalado por presión
estadunidense.
Otro tema de la denuncia es la constante acción de Washington
para una radarización vigilada por el Pentágono y
para el retorno a las grandes maniobras como las Cabañas
2000 que significaba entrenar tropas latinoamericanas para actuar
en cualquiera de los países de la región bajo el mando
del Comando Sur estadunidense.
A todo esto se une la instalación junto a las tropas con
inmunidad en Paraguay de la oficina regional del FBI, y “como
cartón lleno en este juego de una invasión sin disparar
un tiro”, como lo califican algunos analistas, también
se inscriben las advertencias del experto en terrorismo que trabajó
para la Cia, Jerry Kloski.
Ante funcionarios argentinos en un encuentro por el tema del terrorismo
en Washington, Kloski sostuvo que "Argentina sufre las consecuencias
de lo que ocurrió en la década del 70 ..... la opinión
de la derecha extrema y moderada fue eliminada y se percibe como
ilegítima, mientras que la opinión predominante proviene
de la izquierda". Y agregó que "por lo tanto uno
tiene un grupo en el poder que no confía en las fuerzas de
seguridad".
La corresponsal de clarín en Washington Ana Barón
sostiene en su informe que Kloski dijo que "los piqueteros(desocupados)
han pasado de ser un movimiento popular de protesta legítima
a un movimiento que ya no es legítimo que podría ser
muy fácilmente infiltrado por terroristas”.
Kloski, quien dirige una empresa que vende servicios de seguridad,
mencionó la presunta presencia de miembros de las FARC, (Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia) que según él
“han estado infiltrando laboratorios químicos en Argentina”.
De todo esto no existe prueba alguna.
En cuanto a las leyes aprobadas en marzo se recuerda que “la
gravedad de esta situación radica en que nunca se determinó
a qué se refiere el término terrorismo, tan ambiguamente
utilizado por Estados Unidos y especialmente en un país como
Argentina, donde 30 mil personas fueron desaparecidas en nombre
del combate al terrorismo en tiempos de la Guerra Fría. No
sabemos de qué se trata la norma de esta ley que habla de
"prevenir, sancionar y eliminar el terrorismo", sin explicar
sobre lo que se está hablando.
Las normas que son tomadas como marco de la ley "antiterrorista",
son diversos convenios y convenciones, mientras que en el artículo
3 se especifica que "cada Estado parte" tendrá
que esforzarse "por ser parte de los instrumentos internacionales"
mencionados y tomará medidas tales como el establecimiento
en su legislación interna de penas a los delitos ahí
contemplados".
“Para facilitar la extradición de los presuntos terroristas,
los gobiernos se prestarán asistencia jurídica mutua
y "ninguno de los delitos establecidos en los instrumentos
internacionales enumerados en el artículo será considerado
"un delito político o un delito inspirado por motivos
políticos y no existirá a posibilidad de asilo político
del supuesto "terrorista", señala la denuncia.

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