Intervención del MOPASSOL en la reunión del Cté. Ejecutivo del Consejo Mundial de la Paz
(Brasilia, 18 al 20 de mayo de 2006)
Estimados amigos y amigas:
Realizamos esta reunión del Cté. Ejecutivo del CMP cuando nuestro mundo afronta tremendas amenazas y por lo tanto el tiempo apremia a los luchadores por la paz. De la urgencia y envergadura de esos peligros nos habló amplia y documentadamente el profesor venezolano Edgardo Lander en el Vº Encuentro continental de lucha contra el ALCA (La Habana, abril de 2006). No hay tiempo -nos advertía Lander- el futuro tenemos que defenderlo hoy, o no habrá futuro. Y nosotros creemos que es así.
Pero también es verdad que existe –aunque en diferente medida en los distintos continentes- una importante resistencia y movilización de los pueblos entre cuyos rasgos destacan un fuerte rechazo al neoliberalismo y un profundo sentimiento antimperialista.
“Crece el número de los inconformes, de los insatisfechos, de los que se rebelan –señala Ricardo Alarcón en la Conferencia Internacional realizada en La Habana hace pocos días- Toda la retórica acerca de la hegemonía norteamericana se da de cachetes con su empantanamiento en Iraq, las insalvables contradicciones y limitaciones de su economía, el
despertar de masas que allá suponían dormidas, y la corrupción y el resquebrajamiento moral que socavan su sistema político.”
”El malestar anticapitalista, por primera vez, se manifiesta, al mismo tiempo en todas partes, en los países avanzados y en los atrasados (…).
Un conjunto diverso, multicolor, en el que no faltan contradicciones y paradojas surge frente al sistema dominante No es aún el arco iris que anuncia el fin de la tormenta. Lo caracteriza la espontaneidad, requiere articulación y coherencia que deben ser estimuladas sin
sectarismo, sin arrebatarle la frescura”.
Hoy, millones de personas cuestionan el orden de cosas existente y proclaman su voluntad de construir “otro mundo posible” tal como expresan los multitudinarios encuentros del Foro Social Mundial. La paz y la justicia para todos y todas figuran entre sus principales demandas.
En este marco podemos desplegar, en condiciones particularmente favorables, nuestros esfuerzos antibélicos y contribuir activamente a la solidaridad y la cooperación entre los pueblos.
En ese sentido es muy positivo comprobar que en los últimos foros (Porto Alegre, Mumbai, Caracas) así como en los Encuentros continentales contra el libre comercio, la deuda externa y la militarización –en particular en el Vº Encuentro contra el ALCA en La Habana- los movimientos integrantes del CMP hemos tenido una participación activa. Y lo hicimos en actividades donde se ensaya una respuesta integral de los pueblos a la estrategia integral del imperialismo. Así ocurrió muy especialmente en dicho Vº Encuentro, así como en la IIIª Cumbre de los Pueblos (Mar del Plata, noviembre de 2005), en la que el MoPaSSol actuó desde su secretaría operativa contribuyendo a que fuera creciendo hasta convertirse en una formidable movilización anti Bush.
Conceptualmente es muy importante mostrar la relación entre todas la demandas de los pueblos. Estamos convencidos de que la lucha contra la guerra y la militarización no triunfará aislada. En nuestro continente se advierte claramente que la lucha por la paz se potencia en el combate simultáneo contra el ALCA y el libre comercio, contra el pago de la deuda externa, por la justicia social y una alternativa de integración soberana.
La unidad y la articulación de las organizaciones políticas y sociales, de las distintas redes y movimientos, son un factor fundamental para avanzar. Por eso, es un hecho muy auspicioso el haber logrado, entre todas las fuerzas de la paz, una convocatoria común para la próxima Conferencia Internacional contra las bases militares de EEUU en todo el mundo que tendrá lugar en Quito, Ecuador, en marzo de 2007.
A muchos de nosotros nos preocupa mantener actualizado el conocimiento de los planes y estrategias militares y de seguridad de Estados Unidos, de la OEA, de las Conferencias de ministros de Defensa y otros organismos internacionales. En el caso del continente americano son reveladores los informes del Comando Sur, las cumbres de las Américas y las Conferencias de la OEA sobre terrorismo. En sus documentos se condensa gran parte de la estrategia política y militar de Estados Unidos. Y vale la pena estar enterados.
Así, el reciente informe (marzo de 2006) del Gral. Bantz Craddock, Jefe del Comando Sur puntualiza algunos de los principales objetivos y líneas de acción de la administración Bush : el Plan Colombia, el control del Mar Caribe, el Canal de Panamá, la Triple Frontera , la intervención militar conjunta en Haití desplegada según la doctrina de la llamada “Cooperación para la seguridad hemisférica”. En este Informe se explicita que la militarización de América Latina y el Caribe, a través de la presencia de bases militares extranjeras y maniobras militares conjuntas –algunas disfrazadas de operaciones “humanitarias”- son la forma concreta de la “guerra preventiva” de Bush en nuestro continente, a la vez que se reitera el remanido argumento del combate al tráfico de narcóticos y el narco-terrorismo.
Craddoc presta una atención muy especial a la situación de Colombia, en apoyo abierto al gobierno Uribe y en vinculación con la situación en Ecuador y Venezuela.
Por cierto que este apoyo de Washington a los verdugos del pueblo colombiano, no es nuevo. Pero ahora la intervención y la ayuda militar se intensifica. Y no pocos autores señalan que, tras la firma del Tratado bilateral de Libre Comercio entre EEUU y Colombia, este país andino certifica su papel de principal gendarme de la estrategia norteamericana en América del Sur. Hoy Colombia es el quinto receptor de ayuda militar estadounidense a nivel mundial, después de Israel, Egipto, Irak y Afganistán. El número oficial de “asesores militares” estadounidenses en Colombia es de 800, muchos de ellos instalados cerca de la frontera venezolana.
En el presente está en marcha el Plan Colombia II que se quiere utilizar como plataforma de agresión a Venezuela. Y esto ocurre cuando distintos personeros de Washington insisten en que la Venezuela bolivariana es un peligro para la región y en el nuevo documento de Estrategia de Seguridad Nacional –presentado públicamente por Bush el 16 de marzo de 2006- se afirma que Venezuela “está socavando la democracia y tratando de desestabilizar la región” y por eso debe figurar entre los países a tener en cuenta a la hora de un ataque “preventivo”.
En el último período ha tomado relevancia la cuestión del Canal de Panamá. Ya no se trata solamente de las maniobras Panamax, a través de las cuales EEUU quiere retomar plenamente el control del Canal. Estas maniobras se vienen realizando anualmente bajo la dirección del Comando Sur con participación de un número creciente de países de la región. El Informe Craddock indica que “los EEUU están trabajando con el gobierno panameño en un rango de iniciativas para el comercio seguro y el transporte, incluyendo la seguridad del canal de Panamá”. Y agrega: “este año se ha invitado a 24 países a participar en el ejercicio anual Panamax”.
Pero aún hay más: por estos días hay un plan para la ampliación del Canal que distintas fuerzas panameñas han denunciado como un proyecto de Washington. En ese sentido nuestros compañeros del Consejo Nacional de Paz y Soberanía, de ese país, han hecho pública su preocupación por el uso que se dará a la vía interoceánica en el caso de prosperar la ampliación: todo hace pensar que lo que esta en juego es el flujo naval militar y particularmente la posibilidad de circulación de grandes porta aviones de propulsión nuclear como el George Washington, de 330 metros de eslora, que hoy no pueden transitar el canal porque la dimensión máxima que aceptan las exclusas actuales es de 304,80 metros .
Queremos decir que nos preocupa hondamente la situación de Haití, hoy ocupado por miles de soldados extranjeros, una parte de ellos enviados por países de nuestra región. No creemos que los problemas de nuestros hermanos haitianos se puedan resolver con el envío de tropas, aunque se hagan bajo el manto de una operación de la ONU. En el caso de Argentina nos hemos pronunciado y hemos solicitado al gobierno del Presidente Kirchner el regreso de todos los efectivos militares de nuestro país. Como decimos en una carta suscripta por numerosos dirigentes y organizaciones nacionales, con el apoyo de otros tantos referentes continentales, “entendemos que hay otras acciones que la comunidad internacional sí debería impulsar para contribuir a posibilitar políticas de vida y desarrollo para el pueblo haitiano. Por eso solicitamos, que el gobierno abogue por la anulación incondicional e inmediata de la deuda externa que se reclama a Haití, una deuda ilegítima cuyo servicio durante el año 2005 se constituyó en el gasto más importante del presupuesto nacional haitiano”.
La comunidad internacional podría avanzar en la implementación de programas de apoyo en materia sanitaria, educacional, de derechos humanos, restauración ambiental y otros en correspondencia con las necesidades y propuestas que plantean las organizaciones populares de Haití. Todos conocemos el ejemplo de Cuba que ha enviado médicos y maestros, y ahora la cooperación generosa de Venezuela en la provisión de petróleo.
Actualmente en Paraguay, se vienen concentrando tropas de Estados Unidos y avanzando en lo que puede llegar a ser una gran base militar en el corazón del Cono Sur, con los peligros que eso entraña para el pueblo paraguayo y para cada uno de nuestros países. Esto ocurre mientras la administración Bush sigue denunciando -sin ningún hecho o argumento serio que avale sus dichos- que la Triple Frontera es una zona de operaciones del terrorismo internacional. Sabemos que se trata de otra cosa: razones geopolíticas, ambición de dominio sobre los bienes naturales de la región, como el agua del Acuifero Guaraní, o el control de los combativos movimientos campesinos. Por eso, junto con organizaciones políticas y sociales de Argentina, Paraguay y Brasil, así como con la Campaña por la Desmilitarización de las Américas (CADA), estamos empeñados en la lucha por el retiro de las tropas norteamericanas de Paraguay y por la relización del II Foro Social de Triple Frontera que tendrá lugar del 21 al 23 de julio de 2006, en Ciudad del Este, Paraguay.
Proponemos que el CMP y sus organizaciones miembros apoyemos activamente la Campaña por el cierre de la Escuela de las Américas (la escuela de asesinos donde el Pentágono viene entrenando a los represores y torturadores de nuestros pueblos. Dicha Campaña es desplegada por militantes de la paz de los Estados Unidos organizados en la SOA Wach.
Entendemos que vale la pena seguir explorando y llevando a la práctica nuevas formas de solidaridad entre los pueblos, por ejemplo en solidaridad con Haití, por el respeto a la libre determinación y la desmilitarización de ese país hermano; en apoyo a la lucha del pueblo palestino y la campaña mundial por el retiro de la ocupación militar israelí y contra el muro del Apartheid que Israel construye en territorio palestino; necesitamos intensificar nuestra solidaridad con Cuba y Venezuela, que afrontan nuevas amenazas imperiales; y prestar especial atención y apoyo a las medidas de recuperación de sus recursos naturales que viene desplegando el gobierno boliviano así como a los procesos de integración que protagonizan Cuba, Venezuela y Bolivia.
Necesitamos perfeccionar nuestros contactos y establecer una comunicación real entre nuestros movimientos y con los órganos de conducción del CMP, para conocer y debatir nuestras experiencias, favorecer la realización de acciones solidarias coordinadas y en algunos casos simultáneas en distintos países. Consideramos vital esa intercomunicación y ahora existen medios electrónicos accesibles y aptos para concretarla.
Haremos todos los esfuerzos a nuestro alcance para avanzar en esta dirección.
Ing. Rina Bertaccini
Secretaria general del MoPaSSol
Co-presidenta del Consejo Mundial de la Paz
Brasilia, 18 de mayo de 2006 |