El portal de Internet de la OTAN [i] comenta sobre los resultados del cuarto seminario denominado “Transformación de la OTAN; estructuras, fuerzas y capacidades” que la organización realizó 23 de febrero de 2010. La Alianza se prepara para nuevos desafíos. El mundo, ¿está preparado para la nueva OTAN?
Mientras la OTAN debate su nueva estrategia, podemos advertir que algunas de estas discusiones son accesibles al público interesado, pero otras se mantienen en secreto. Permanecen en reserva los conceptos estratégicos que orientarán el futuro de la Alianza. Nada dicen sobre sus planes a largo plazo; no indican cómo van a hacer uso de la fuerza, ni cómo piensan articular sus medios para los fines estratégicos. Todo ello nos obliga a formular hipótesis en base a los trascendidos de la propia OTAN.
Sobre el liderazgo estadounidense en la OTAN, el documento oficial “La transformación de la OTAN”[ii], deja en claro en su página 39 que “para mantener la seguridad y proteger a la sociedad frente a una gama tan amplia de amenazas hace falta que exista cooperación y coordinación en muchos campos entre agencias y organismos diferentes, tanto a nivel nacional como internacional. Así ha quedado demostrado durante la campaña antiterrorista dirigida por EEUU, en la que además de la cooperación estrictamente militar ha sido necesaria la colaboración en cuestiones diplomáticas, financieras, económicas, de inteligencia, aduaneras y policiales”
Por si quedaran dudas respecto a quién es el que manda en la OTAN, el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates dijo en el cuarto seminario [iii] que la evolución más grande que ha tenido lugar en la OTAN “en los últimos 20 años ha sido su transición de una fuerza de defensa estática a una fuerza que está preparada para abordar misiones de seguridad que van más allá de sus tradicionales fronteras transatlánticas.” Y que “los ataques del 11 de septiembre [de 2001] y la campaña militar en Afganistán cambiaron lo que había sido un análisis teórico y lo transformaron en realidad”.
El Secretario Gates fundamentó la posición norteamericana sobre la nueva concepción estratégica que debe asumir la OTAN: “Este cambio –sostuvo- es el resultado de un nuevo entorno de seguridad en el que es más probable que las amenazas provengan de estados fallidos, que están a punto de fracasar o descomponerse, que de estados agresores, donde peligrosos actores ajenos al Estado operan con frecuencia en países con los que no estamos en guerra, o dentro de nuestras propias fronteras, y donde la proliferación de armas y las nuevas tecnologías hacen posible la amenaza de caos y destrucción masiva en cualquiera de nuestras capitales”
Y, para que quede claro cuáles deben ser los límites operativos de la OTAN, el propio Secretario Gates admitió una incertidumbre conceptual: “las amenazas se han vuelto más difusas y es más probable que provengan de fuera de las fronteras de la OTAN. No tenemos certezas de nuestro futuro (…) tenemos que afrontar nuevos retos. El terrorismo, la proliferación, la seguridad informática o incluso el cambio climático nos obligan a buscar nuevas formas de operar” [iv].
¿Nuevas formas de operar?
El periodista y experto analista Rick Rozoff, residente en Chicago, director de la prestigiosa organización Stop NATO International, en un artículo reciente señala que los días 4 y 5 de febrero de 2010, los ministros de Defensa de los países miembros de la OTAN se reunieron en Estambul, Turquía, donde realizaron una ronda de deliberaciones. Las discusiones se concentraron en la guerra de Afganistán, el despliegue de la OTAN en Kosovo y los acelerados planes de expansión de un sistema de misiles interceptores de envergadura mundial hacia el este de Europa y el Medio Oriente. El encuentro de Estambul se produjo una semana después de la celebración, en Bruselas, de una reunión de 2 días del Comité Militar de la OTAN en la que participaron 63 jefes de Estados Mayores de los países miembros de la OTAN y de los 25 países «proveedores de tropas», según la terminología de ese bloque militar, incluyendo a los altos comandantes militares de Israel y Pakistán. Como temas principales de esa conferencia figuraban la guerra en Afganistán y la nueva concepción estratégica de la OTAN, cuya adopción formal debe tener lugar durante la cumbre de la alianza atlántica prevista (para fin) de este año [v].
Los proveedores de tropas son: Australia, con más de 1.500 soldados, aporta el contingente más importante de los países presentes en Afganistán que no son miembros de la OTAN, mientras que otras naciones no europeas, como Armenia, Azerbaiján, Bahrein, Colombia, Egipto, Georgia, Nueva Zelanda, Singapur, Corea del Sur y los Emiratos Árabes Unidos ya tienen tropas en Afganistán o están enviándolas.
Como se ve, en todos los niveles de la organización se está discutiendo el nuevo rol de la OTAN. Cabe una pregunta: si el mundo está cambiando, como dicen, ¿en estas discusiones internas, se debate la competencia de la ONU? Por cierto que la ONU no es un asunto de competencia en los debates de la OTAN. Sin embargo, en cuanto esto siga así, la ONU morirá por inanición.
Y si la ONU -esa gran organización global, imperfecta pero con espíritu democrático en la que están representados todos los Estados del planeta- languidece, emergerá entonces un nuevo gran ordenador mundial, dicho en los términos del filósofo político inglés Thomas Hobbes (cuando en 1651 en su obra hace referencia al monstruo bíblico Leviatán, que posee un poder descomunal) y justifica así, filosóficamente, ante el salvaje mundo de entonces, la necesaria existencia del autoritarismo estatal. La OTAN, como un gran dictador global, ante el incierto futuro (y eventual fracaso de la ONU), surgirá para “imponer la paz”, con un costo brutal: que el mundo, los pueblos y los países libres resignen sus derechos.
Crece la OTAN
Lo que en 1991 fue el “espacio Europeo”, y en 1999 el “espacio euroatlántico” (que es un poco más que regional pero menos que global) hoy aparece en expansión. Ante ello es legítimo preguntarse ¿se ampliará la órbita de la OTAN a partir de 2011 al espacio de las “poblaciones de la Alianza”? Si esto fuera así, las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwichs del Sur, o Aruba, Curaçao, Bonaire (Antillas Holandesas) que son mencionados como territorios de ultramar de la Unión Europea, legitimarán el radio de acción a nivel global de la OTAN.
¿Tendrá la OTAN una política particular sobre el llamado Cambio Climático que impondrá obligaciones y acatamiento al resto del mundo? Los nuevos factores de riesgo como los cibernéticos, los movimientos sociales, los medioambientales y los factores multiplicadores (drivers) de los anteriores, como pueden ser el Foro Social Mundial, las Cumbres de los Pueblos, o el Foro de San Pablo –siempre según la concepción de los estrategas de la OTAN- podrían delimitar nuevos espacios no geográficos, sino políticos o de intereses que puedan poner en riesgo la seguridad común de la Alianza.
El desafío que se plantea la OTAN es si esta vez adoptará un nuevo concepto estratégico basado en la necesidad de un enfoque preventivo y no solo reactivo. ¿Hará suya la OTAN la ya experimentada doctrina estadounidense del ataque preventivo? El Secretario Gates lo admite implícitamente cuando enuncia sus dudas sobre un futuro incierto, un mundo que los Estados Unidos, parece, no estar en condiciones de diseñar. Por eso el riesgo de una doctrina de expansión ilimitada (security continuum) o un nuevo carácter expedicionario pone al mundo ante un nuevo contexto. La OTAN no dejará que el mundo la sorprenda.
Este proceso de construcción, de un nuevo orden para la seguridad mundial, afecta también a América Latina y el Caribe. Las bases militares norteamericanas desplegadas en todo el continente, son consideradas, (por constitución de la OTAN), como bases militares de la Alianza. También son de la OTAN las bases francesas y británicas (en el Caribe y en el Atlántico Sur).
La OTAN se valdrá (como ya lo hace) de numerosas ONGs civiles y pro gubernamentales, todas financiadas por los gobiernos miembros de la Alianza, pero en especial por el gobierno de los Estados Unidos. Hoy se verifica que en países que no están en la orbita de los EEUU, proliferan ONGs que financian planes de desestabilización (USAID-NED Bolivia)[vi] destitución presidencial (Fundación UNO AMERICA)[vii] o de transición (tal el caso de Cuba).
En el presente, Estados Unidos atraviesa su crisis, pero al mismo tiempo sus comandos y flotas patrullan todo el mundo, cuenta con mas de 800 bases militares, despliega misiles en las fronteras de países no integrantes de la OTAN, amenaza a nuevas potencias nucleares pero calla ante la proliferación nuclear de Israel, promueve nuevos acuerdos de seguridad en América Latina y el Caribe, invade militarmente a Haití con miles de efectivos y ahora dispone del instrumento perfecto para su plan de control mundial, la OTAN/NATO, brazo armado de los Estados Unidos y sin contrapeso. Demasiado riesgo.
Cuando decimos que la paz de nuestra región está amenazada, no es una consigna inflamada de ideología, decimos que la ideología del imperialismo atenta, contra la paz y el desarrollo de todos nosotros; los pueblos libres del mundo.




